Cuando eres fotógrafo de bodas, convives continuamente con personas que van a unir sus vidas. Personas que tienen una historia y siempre son historias felices cargadas de emociones positivas. La semana pasada nos fuimos a Hidalgo, a la Hacienda San Lorenzo a hacer esta sesión. Está hacienda está cargada de recuerdos familiares para A, tiene una magia muy especial, un cementerio y hasta una estación de tren. Siempre me gusta preguntar como se conocieron, esta vez no fue la excepción. “R y yo éramos amigos, nos conocimos por nuestras hermanas, y él siempre me salvaba cuando iba con mis amigas al antro….la primera vez que salimos como date fue muy raro”. Y aquí estamos a una horas de su boda….amo mi trabajo!